¿Quién Soy?

Qué curioso cuando nos preguntan qué o quiénes somos. De manera inmediata e inconsciente respondemos nuestro nombre seguido de nuestra profesión u oficio, o simplemente la etiqueta que la sociedad nos otorgó. Por ejemplo: madre, esposo, ama de casa, el que arregla todo en la cuadra, la que alimenta a los animales de la calle, etc. Y es curioso, porque en ninguna de esas respuestas solemos ser los protagonistas.

¿Qué pasaría entonces si, al reflexionar esta pregunta en nuestro interior, descubrimos quiénes somos realmente? La respuesta seguramente pueda sorprendernos si nuestra comunicación interna no suele ser fluida. Esto se debe a que la respuesta a ese «¿Quién soy?» va más allá de un título o una etiqueta que sirve como referencia al entorno, y te explico por qué:

Es tanto el afán de ayudar y dedicar el 100% de nuestro tiempo en intentar solucionar los problemas de otros, o entregarles nuestra energía a situaciones que salen de nuestro control (actores políticos, economía mundial, etc.) que muchas veces llegamos a perder nuestro foco, incluso nuestra paz interior, por personas que ni siquiera saben que existimos.

Reconocer quiénes somos y entender que la profesión, oficio, hijos y situaciones de nuestra vida no vinieron con nosotros, es el primer paso. Desde el instante que nacemos estamos condicionados a un determinado estilo de vida, que muchas veces no tiene que ver con tu esencia o propósito/misión.

“Esto sí y esto no”, “debes estudiar esta profesión porque es tradición familiar”, “lo haces y punto”, el destructivo «qué dirán», junto al sistema social y político en el que nos vamos desarrollando, nos hacen llegar a cumplir metas que no nos corresponden para complacer a los demás.

No obstante, la magia comienza cuando llega ese despertar. Donde nuestra consciencia se ilumina al notar el vacío interno que la ignorante complacencia a otros nos produjo: infelicidad, insatisfacción, incomodidad, impotencia, resentimiento, rabia, etc.

En ese preciso momento, cuando tocamos fondo, es cuando debemos mirar nuestra alma e identificar nuestros talentos. Preguntarnos ¿Qué es lo que realmente nos motiva y nos hace felices?. Es en ese instante cuando nos damos cuenta que jamás es tarde para reinventarnos. La clave: sentirte, aprender a escuchar tus pensamientos y tu cuerpo, estar presentes aquí y ahora, valorar y agradecer cada momento, cada detalle.

Esto no debe significar una justificación para impulsar el libertinaje, por el contrario, es darle al alma lo que pide para evolucionar.

Un ejemplo simple, pero fascinante: si sientes la necesidad de ir a la playa y sentarte frente al mar, que la brisa roce tu piel y el sol nutra tus sentidos, hazlo. Si necesitas conectar con lo que te haga sentir vivo, sin huir de las responsabilidades y consecuencias de las decisiones que has tomado en tu vida, hazlo.

En muchas ocasiones no es necesario estar acompañado, con disfrutar de las cosas más simples de nuestro día a día es suficiente.

Entonces, a partir de este momento te invito a:

  • Dejar la opinión ajena de lado. La única persona a quién verdaderamente puedes ayudar y tener extraordinarios resultados es a ti mismo(a).
  • Dedícate a identificar lo que más te gusta, sin importar que el entorno esté de acuerdo o no.
  • Disfrútalo, saca el mejor provecho y cuando aprendas a amarte sobre todas las cosas, los milagros se materializan.
  • Ten la certeza que todo en tu vida está y estará bien, que el dinero fluye y la abundancia se manifiesta de forma perfecta en tu vida.
  • Deja de preocuparte por aquellos que deciden vivir en la queja, el juzgar y la negación.
  • Entiende que la felicidad no se alcanza con tener todo el confort en tu vida basado en el apego material.
  • La felicidad se basa en reconocer que la vida se vive y se disfruta desde la gratitud a pesar de las imperfecciones.
  • Tu felicidad jamás va a depender de otra persona. Nada ni nadie pueden hacerte feliz a menos que solo tú tomes la decisión de serlo.

Finalizo invitándote a reflexionar, a sentirte, abrazarte y mirarte en el espejo. Tómate un tiempo para ti diariamente y reconoce esa gran estrella que eres. Ríndete honor, respétate y estarás listo(a) para formar parte del cambio que impulsará la evolución de la consciencia humana.

Laura Lombardini.

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