¿La convivencia altera la dinámica en pareja?

Muchas veces, cuando las parejas tienen muchos años de relación y compromiso marital, llegan a sentir que la convivencia la comparten con un extraño o ven a su compañero(a) como un hermano(a). No te preocupes, esta sensación no es tan «horrible» como crees imaginar si pones sobre la mesa todas las opciones para que esa relación no se deteriore y hasta llegue a terminar…

El comportamiento humano es muy complejo y esa complejidad hace que las relaciones, o algunos vínculos, no fluyan de la forma que esperamos. Un ejemplo claro puede ser el lineamiento social que nos han impuesto al establecer diferencias entre raza, religión, costumbres, y otros tantos factores.

Lo primero que tenemos que aprender a diferenciar es el enamoramiento de el amor. El enamoramiento forma parte sustancial de esa primera fase en una relación amorosa, porque nos enfocamos en la belleza sin defectos de lo que nos hace sentir estar y compartir con esa persona especial.

Sin embargo, con el tiempo, esta fase puede ir desvaneciéndose y es cuando suelen generarse los «conflictos». Mientras que el amor es el sentimiento que mueve al mundo, nos permite tener compasión, perdonar, conciliar, ejecutar grandes proyectos y la unificación.

Generalmente, cuando las parejas inician un nuevo camino viviendo juntos, en la convivencia son puestos a prueba mediante situaciones que ponen en contraste sus formas de vivir, las cuales traen de su crianza y experiencias anteriores.

Muchas veces, en el transcurso de esta nueva experiencia, el enamoramiento disminuye y comienzan a tomar protagonismo las pequeñas diferencias, cuya acumulación o frecuentes discusiones crean problemas de mayor envergadura y hasta pueden terminar definitivamente una relación. Sobre todo cuando el principio fundamental de la convivencia se comienza a fracturar: el respeto. (opiniones, actitudes, acciones, espacio personal, familia, amigos, etc.) 

No obstante, cuando las parejas se aceptan, se respetan y tienen la conciencia de lo que su amor significa nace un punto de encuentro, un nosotros que representa: este amor es de los dos, yo te amo, tú me amas.


¿Qué hacer cuando atravesamos momentos críticos en la relación?

Como pareja el trabajo es de dos. Ambos deben entender que, si quieren seguir conviviendo juntos y rescatar el amor que una vez los unió basado en el respeto, no deben buscar culpables. Es necesario analizar la situación, evaluar todas las soluciones posibles y decidir en conjunto.

En casos especiales o más delicados el asesoramiento profesional también es una muy buena herramienta.

Mi experiencia como terapeuta señala que, en general, las relaciones deben estar en constante mantenimiento. A pesar de la familia, de las obligaciones o responsabilidades porque muchas veces esa química se pierde por darle prioridad a otras cosas y se resta importancia a los detalles que le dan vida a ese nosotros, como por ejemplo: hacer los quehaceres juntos, salir a pasear, ir al cine, discutir sobre un proyecto o crear uno, darse un baño juntos, escaparse y tantas cosas más, que cada pareja debe tener por norma y que no debería descuidarse jamás.

Por último te invito a que, si no tienes una relación de pareja, te atrevas a vivirla con objetividad, responsabilidad y mucho amor. Verás que  es una decisión de la cual seguro no te arrepentirás y que te regalará grandes aprendizajes y momentos inolvidables.

 

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